Carta a Diego

Te escribo a la antigua usanza, como hacíamos de niños. Supongo que es el único modo en el que tiene sentido comunicarnos. Ya han pasado veinticinco años desde la última vez que nos vimos. ¿Te lo crees? De vez en cuando me acuerdo de ti. A veces me imagino cómo sería mi vida si no nos hubiéramos separado.

El gato peleón

Por aquí hay un gato anaranjado, grande y cabezón. Con unas cuantas cicatrices en las orejas y en el lomo. Un gato peleón, de los que para comer sueltan la zarpa. Hay también una gata gris, tranquila y cariñosa. Al principio la cogimos con el macho, Sol, porque arañaba y le robaba la comida a la gata, Garras, a golpe de zarpa.

Viaje en el tiempo

Volvía a la que fue mi casa, en una noche oscura de cielo estrellado, por el camino viejo, antaño de tierra. De pronto, el cielo se llenó de globos púrpuras relucientes, de corazones negros, que centelleaban y explotaban como fuegos artificiales. Como si otra galaxia naciera ante mis ojos.

Superpelotas

Salí sin pensar. Fue como si me hubieran poseído. Tiré el edredón y fui hasta la puerta; en un momento de cordura me puse unas Adidas viejas, unas que me podía calzar sin esfuerzo. Di un portazo. ¡Pum! A tomar por culo, pensé. Si no duermo yo, no duerme nadie. No me quedé para oír llorar a mi hijo ni el estremecido grito de mi mujer. Bajé las escaleras corriendo, dejando sonar las llaves contra el pasamanos. Soltaba gruñidos de rabia. Salí a la calle eufórico.

De vuelta por el barrio

A veces siento que me voy de mi cuerpo y huyo del barrio, mientras mis pies permanecen anclados al asfalto hirviendo. Noto el olor a marihuana en el parque infantil, mientras oigo rapear a esos críos, sin el menor sentido del ritmo.

Paradiso

Mostraba fotos de las vistas de su balcón en su iPhone. Un atardecer en el lago de Lugano; de postal. Decía que la vida en Suiza no era tan cara, en proporción. Tenía unos dos mil euros de alquiler, pero los gastos de calefacción, la piscina, la pista de tenis, ya sabes, lo normal, subían mucho. Al final, su salario de más de diez mil quedaba muy mermado, decía.